Uno de cada diez belgas se siente infeliz en su trabajo todos los días, pero no se atreve a cambiar.

En España, uno de cada cuatro es presa de la insatisfacción laboral.

Uno de cada cinco médicos jóvenes está luchando contra el agotamiento.

En la capital de Europa, uno de cada tres padres a veces experimenta sentimientos de «agotamiento parental».

Estos son solo algunos titulares que se pueden encontrar en Google escribiendo la palabra: burnout.

Sabemos que estos hechos son ciertos y, sin embargo, nos mantenemos en una carrera sin fin por “alcanzar el éxito».

Me recuerda a una escena de guerra en la que el portador de la bandera cae. En ese momento, el relevo de la bandera es tomado inmediatamente por otro soldado ya que la bandera debía ser imparable. Tenía que seguir adelante a toda costa.

El agotamiento, la fatiga adrenal, el síndrome de la fatiga crónica, el síndrome del quemado, desgaste profesional o burnout son todos nombres para definir lo mismo: una enfermedad crónica cuya causa es el estrés permanente.

Hay muchas definiciones de agotamiento, pero aquí hay algunos ejemplos de una larga lista:

  • Sensación de agotamiento físico y emocional debido al estrés causado por trabajar con personas o en condiciones difíciles / exigentes. El agotamiento es seguido por signos tales como fatiga crónica, reactividad y mayor susceptibilidad a resfriados, dolores de cabeza y fiebre.
  • Agotamiento físico, mental o emocional persistente causado por el estrés a largo plazo, generalmente como resultado de responsabilidades excesivas en el lugar de trabajo y / o en lo personal.
  • Un estado mental negativo y persistente asociado con el trabajo que se produce en individuos «normales» y se caracteriza por el agotamiento, la sensación de incompetencia, desmotivación y comportamiento disfuncional en el trabajo.
  • Un síndrome de agotamiento emocional, despersonalización y capacidad personal reducida que puede ocurrir en aquellos que trabajan profesionalmente con otras personas.

En el pasado, el énfasis se ponía (casi siempre) en la esfera profesional y la carga de trabajo, pero hoy en día se podría decir que las circunstancias de la vida privada tienen cada vez mayor influencia.

 

Los síntomas

 

El agotamiento parece consistir en 5 síntomas principales:

  1. Agotamiento, tanto físico (tu cuerpo está cansado) como psicológico (te sientes «apagado» y «vacío»).
  2. Pérdida de control cognitivo, por ejemplo, problemas de memoria, atención, concentración y rendimiento como trabajar más despacio o cometer errores debido a una perturbación en el funcionamiento cognitivo.
  3. Pérdida de control emocional: las características de esto son reacciones emocionales violentas (como enfado o llanto) sobre las cuales uno no tiene control. Además, esto suele ir acompañado de un límite de baja tolerancia: la paciencia brilla por su ausencia.
  4. Depresión: el estado de ánimo es más bien oscuro y el sentimiento de culpa suele acompañarle. Esta es probablemente la razón por la cual el agotamiento y la depresión a menudo se confunden.
  5. Distancia mental del trabajo: en la mayoría de los casos, las personas experimentan una fuerte resistencia a trabajar cuando se instala el agotamiento. Como consecuencia, no queda otro remedio que retirarse mental o físicamente del trabajo.

El objetivo final de los tratamientos clásicos para el agotamiento es volver al trabajo lo antes posible.

Darse el tiempo necesario para descansar, relajarse y ser menos perfeccionista es imprescindible, pero ¿cuál es la causa de este mal que asola a los trabajadores de media Europa?

 

Un estilo de vida agotador, expectativas y bucket list

El estilo de vida que puede estar contribuyendo mucho más de lo que te imaginas a que se desencadene el síndrome del quemado y precisamente es la causa que menos se está abordando.

Todos queremos triunfar profesionalmente, estar sanos y en forma,  correr los maratones de Berlín y Nueva York, ser una madre o un padre ejemplares y comer un croissant en París mañana por la mañana.

Deseamos que nuestros hijos “disfruten” de la mejor educación posible, de todas aquellas actividades extraescolares que sean adecuadas para su futuro CV. Y todo ello para aumentar sus posibilidades de «éxito» en la vida.

Queremos un trabajo desafiante y variado, y sentir la libertad de elegir entre Bora Bora y Namibia como nuestro próximo destino de viaje.

Nuestra larga lista de deseos puede sonar emocionante, pero hay mucho trabajo involucrado en ganar el dinero necesario para conseguir todos esos objetivos.

Nos hemos vuelto muy inteligentes y hábiles en todo, o eso creemos. En realidad, nos hemos vuelto bastante arrogantes al pensar que podemos alterar los ritmos naturales de la vida y ordenar cosas a nuestro antojo para una entrega inmediata.

Queremos esto, queremos aquello, y seguimos queriendo más y más hasta que nuestro cuerpo y / o mente dicen:

¡BASTA!

¡STOP!

Y de pronto, el vacío se apodera de nosotros, nos sentimos exhaustos y quemados y empezamos a caminar como zombis.

Quizás, en este mismo instante, podríamos estar en pleno proceso de agotamiento o tal vez, de camino a uno en un futuro no muy lejano.

Así que, llegado el caso, ¿qué se puede hacer?

Podemos, por ejemplo, recurrir a las plantas, pero hacer cambios en el estilo de vida es imperativo.

 

Di no al Burnout! ¿Cómo? ¡Rewilding, por supuesto!

 

Debemos atrevernos a tomar decisiones.

La elección que tenemos que tomar está en uno de estos dos polos:

1/ Elegir lo rápido y superficial o

2/ lo lento y profundo.

Tenemos que dejar que nuestro lado salvaje nos hable y atrevernos a cuestionar si realmente debemos y queremos recorrer el camino de la vida que imaginamos.

Por ello es vital que restablecezcas tus objetivos de vez en cuando y que cuestiones lo que realmente quieres ahora.

¿Qué es lo que realmente necesitas AHORA para ser feliz mental y físicamente? Una vez obtengas la respuesta deberías considerar desterrar todo lo demás. ¡Menos es más!

Quizás no haya estudios científicos al respecto, sin embargo, me atrevo a afirmar con cierta certeza que el agotamiento no existe entre los cazadores-recolectores, si bien ellos tenían y tienen sus propios desafíos de supervivencia.

Nuestros antepasados ​​paleolíticos dejaban que la naturaleza siguiera su curso. La naturaleza hacía el trabajo de proporcionar animales para cazar y sembrar semillas para crecer. 

Así que el cazador-recolector disponía del alimento que necesitaba provisto por la naturaleza.

Empleaban unas 4 o 6 horas al día en recolectar alimentos y otras tareas necesarias para la supervivencia. El resto del día se empleaba para descansar y jugar.

Cuando la escasez amenazaba un área determinada se desplazaban buscando un nuevo lugar donde asentarse.

Como agricultores, los humanos asumieron la tarea de la naturaleza: labrando la tierra, sembrando, regando, fertilizando y protegiendo las plantas de malezas y aves y almacenado la cosecha en lugares que debían ser custodiados. La jornada laboral se hizo más larga y mucho más monótona.

Con la industrialización, la cosa empeoró como nunca antes. No hace falta que te describa con detalles la apasionante y saludable jornada laboral que se vivía en las fábricas.

Es posible que ahora tengamos billetes en la cartera que nos permiten hacer un sinfín de actividades y acumular un sinfín de objetos, en su mayoría inútiles. Pero ¿nos ha llevado este hecho a ser más felices?

Mucho me temo que no.

La lista de deseos del cazador-recolector sería algo así como:

  • Agua
  • Alimento
  • Refugio
  • Tiempo libre para la amistad y el amor.

Y si no, ve a hablar con nómadas, con cazadores-recolectores y con personas que todavía viven cerca de la naturaleza.

¡Su marco de tiempo es completamente diferente!

Su horario de trabajo está dirigido por la naturaleza:

  • Cuando la savia brota del abedul.
  • Cuando el hielo es lo suficientemente espeso.
  • Cuando salen las primeras setas.
  • Cuando comienza la berrea de los ciervos.

Toda su forma de vida se basa en el ritmo de la naturaleza, un ritmo que sigue siendo el mismo de generación en generación, estación tras estación. Solo el cambio climático es capaz de alterar ese ritmo.

El ritmo que impone la naturaleza nos produce esa sensación de paz y serenidad que no conocemos desde hace mucho tiempo.

¿Hasta qué punto es comparable la velocidad con la que vivimos en la actualidad al ritmo de nuestros abuelos y ancestros?

Por ejemplo, en al ámbito laboral, nuestros padres y abuelos escribían cartas a mano. Pero es muy posible que tú y yo, recibamos hoy algún recordatorio si no hemos respondido todavía el correo electrónico que nos llegó ayer por la tarde.

Los científicos inteligentes buscan todo tipo de dispositivos y técnicas para hacernos más rápidos, productivos y eficientes. ¡La demanda de respuestas y soluciones rápidas es enorme!

Pero tal vez se acabe pidiendo a los científicos que inventen máquinas para hacer que el tiempo vaya más lento de nuevo.

 

A nuestro ADN de cazadores-recolectores no le hace ni pizca de gracia

 

Pero, ¿no dicen por ahí que el tiempo es oro y que el tiempo no se puede comprar?

¿En serio?

El tiempo es algo que el hombre moderno ha inventado. Lunes, martes o miércoles… ¿qué importa?

El tiempo es algo que inventamos porque queríamos dominar el ritmo natural. Los calendarios y divisiones de tiempo de los pueblos de la naturaleza son circulares. El nuestro es lineal, que no natural.

Así que mi propuesta es ¡reinicia tu estilo de vida!

Siendo un poquito más salvajes podemos encontrar muchas formas de reconectar con el ritmo de la naturaleza. No, no es fácil en este mundo turbulento, pero tampoco es imposible.

Aquí hay algunos consejos y trucos para comenzar:

  • Ve a dormir temprano y despiértate sin despertador.
  • Consume alimentos locales y de temporada para estar en sintonía con las estaciones.
  • No hay mejor manera de detener la prisa y ser más paciente que a través de la recolección, la caza y la pesca. Puedes empezar con un pequeño huerto, incluso urbano. Intenta conectar con lo que la naturaleza te ofrece en cada momento.
  • Decántate por la comida lenta en lugar de la comida rápida. Dedica el tiempo necesario a preparar tu comida, y come lentamente en lugar de devorarla mientras miras el teléfono o el ordenador. El alimento es una de las mejores maneras de reconectarse con la naturaleza.
  • Opta, siempre que sea posible, por la manera más lenta en vez de la solución más rápida. Por ejemplo, compra cuando puedas en una tienda local antes de realizar pedidos por internet y preguntarte compulsivamente porque la entrega demora tanto.
  • ¡Camina! Aunque sea un kilómetro, recorrerlo a pie crea una dimensión temporal completamente diferente que cubrir esa distancia en un minuto en coche (y luego permanecer parado y frustrado en el atasco).
  • Abraza los elementos de la naturaleza y las cuatro estaciones. «Soleado y cálido» no son las únicas condiciones climatológicas adecuadas para planificar actividades al aire libre.
  • «Niksen» es un verbo flamenco (neerlandés) que nos hace mundialmente famosos. Aparentemente, otros idiomas no logran expresar el arte de no hacer nada de manera tan breve y poderosa en un solo verbo como lo hacemos nosotros 😊. Intenta simplemente, y a menudo, concederte el lujo de no hacer nada, preferiblemente en un ambiente tranquilo y natural.
  • Piensa como un nómada. Imagina que viajas con la menor cantidad de posesiones posibles de un lugar a otro. ¡Deshazte de todas esas cosas que no necesitas! No permitas que el marketing y los descuentos te seduzcan a comprar cada vez más y más. ¡Menos es más! Gastar dinero en cosas inútiles que no te aportan nada es una de esas razones por las que las personas se meten en una carrera que no lleva a ninguna parte. Decántate por el consumo sostenible y sabio.

 

Aprende a decir no

 Cuando las solicitudes que recibimos por parte de terceros se vuelven abrumadoras, trazar límites es fundamental.

Decir «no» o «no hoy» o «lo siento, pero no puedo» nunca es fácil. Muchos de nosotros concedemos a nuestros amigos, parientes, compañeros, vecinos u otras personas nuestro tiempo y atención, sin apreciar lo exagerado que es, porque tememos decepcionarlos.

Pero asumir nuevas responsabilidades sin hacer un balance de las que ya tenemos es una receta para el agotamiento.

Reconocer cuándo hemos sobrepasado la línea roja, poner en orden nuestras prioridades y comunicar con calma nuestras necesidades es empoderador.

Puedes incluso llevar a cabo lo que los nativos americanos llaman un “Vision Quest” para averiguar qué es lo que realmente te importa y deshacerte de todo lo que no te causa más que problemas, tanto mental como físicamente.

Tal vez deberías darle una oportunidad a la lista de deseos del cazadores-recolector (agua, alimento, refugio, fuego, amistad y mucho amor).

Salir de la rueda del hámster y su carrera sin destino no siempre es fácil.

Empieza dando pequeños pasos en la dirección correcta y ve ajustando poco a poco por el camino.

¡No es una ciencia exacta! Y, sin embargo, el cazador-recolector nos muestra el camino a seguir porque en algún lugar de nuestra genética, todavía somos uno de ellos.

 

 ¡Es tu turno!

 

Ahora me encantaría que me contaras:

¿Has sufrido alguna vez agotamiento?

¿O quizás sientes que te acecha a la vuelta de la esquina?

¿Qué estás haciendo para cambiar tu situación?

¿Vas a probar adoptar un estilo de vida un poquito más salvaje?

¡Te espero en los comentarios!

Un abrazo,

Bert

 

 

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Soy Bert Poffé, coautor del blog Rewilding Drum, desde el que comparto estrategias y herramientas para ayudarte a salir del automatismo y a recuperar la energía a través del contacto consciente con la naturaleza. Te regalo mi guía “7 errores que te alejan de tu naturaleza salvaje y como solucionarlos”.

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