Hará unos 20 años una amiga me regaló un libro titulado “El poder curativo de la arcilla”.

Y yo con toda mi inocencia me dije: ¡ah! ¿es que la arcilla vale para algo más que para modelar y hacer artesanía?

La cuestión es que el título me mantuvo intrigada unos días, pero era una edición muy antigua, llena de texto, en francés y sin fotos ni dibujos. Para serte sincera, no me apetecía nada leerlo.

Después de ojearlo con desgana cayó en el olvido de mi atestada librería.

Cuando mi hijo mayor tenía dos años, llegó una tarde de la “guarde” cansado y con sospechosos puntitos rojos en la barriga. El médico confirmó lo que temíamos: varicela.

Así que volvimos a casa con una larga receta de medicamentos varios que ni recuerdo porque no compré ninguno. Llamé a una amiga naturópata y me lo dejo muy claro:

arcilla, embadurna al niño con arcilla blanca en polvo.

Aunque con incredulidad, seguí su consejo y oye, visto y no visto: tras 48h las pupas dejaron de proliferar, las que había empezaron a secarse y en poco tiempo no había ni rastro de puntitos rojos. Tampoco le quedó cicatriz alguna y salvo el primer día, apenas tuvo picores. Exactamente lo mismo sucedió con su hermano años más tarde.

Estaba claro que tenía entre manos un remedio más que interesante que merecía toda mi atención. Desempolvé el libro de Raymon Dextrait y empecé a estudiar sus virtudes mientras descubría fascinada su increíble poder curativo.

Me enamoraron tres cosas:

  • Su sencillez
  • Su eficacia
  • Su versatilidad

Por todo ello esta es mi recomendación:

Si solo pudieras elegir un remedio para tu botiquín natural, que sea la arcilla.

 

 ¿Qué es la arcilla?

 

Para no complicarnos mucho la vida te diré que la arcilla es una sustancia mineral terrosa que podría equipararse con un cóctel de cuantiosos minerales y oligoelementos.

El que aparece en mayor proporción es el silicio, pero también contiene magnesio, hierro, calcio, sodio, potasio, manganeso, zinc etcétera. El porcentaje de elementos presente varía según el tipo de arcilla.  

El silicio es un mineral imprescindible en la composición de los tejidos orgánicos óseos y conjuntivos del organismo humano y es necesario para la buena salud de huesos, ligamentos, articulaciones, dientes, cabello, uñas, así como para un sistema inmunitario fuerte.

Podemos obtener buenas dosis de silicio través de la alimentación (judías, guisantes, manzanas, fresas, almendras, nueces, pistachos, lechuga, perejil, espinacas, ortiga, cola de caballo, cebolla, ajo).

Pero vamos a entrar en materia.   

 

Un remedio ancestral

 

La palabra arcilla procede del latín argilla que a su vez deriva de la palabra griega argillos, de argos, que significa blanco luminoso.

Las virtudes terapéuticas de la arcilla son conocidas desde la antigüedad.

En Egipto, la utilizaban para curar y desinfectar heridas, pero también para embalsamar a los muertos.

Los griegos por su parte la empleaban para las fracturas de huesos y en la Roma antigua eran bien conocidas las termas y sus baños de barro.

Pero como siempre son los animales nuestros mejores maestros. ¿No te has fijado nunca en los elefantes o los ciervos revolcándose por el barro para curar sus heridas? He observado muchas veces a los jabalís revolcarse en el barro para refrescarse y deshacerse de parásitos.

Las Primeras Naciones del planeta han utilizado la arcilla durante siglos por sus propiedades terapéuticas, tratando con ella desde problemas digestivos, hasta quemaduras y otros problemas de la piel.

El doctor Weston Price documentó este hecho en su libro Nutrition and Physical Degeneration. En él cuenta, por ejemplo, como los indígenas de Australia, África Central y los Andes, llevaban una bola de arcilla en sus mochilas que después disolvían en agua para lavar así sus alimentos. Afirmaban que de este modo prevenían las enfermedades estomacales, como la disentería. El mismo doctor Price logró curarse de esta enfermedad durante su paso por África gracias a la arcilla. 

Plineo en el siglo I y en su libro Historia Natural dedica un capítulo entero a la arcilla.

En el siglo XIX la medicina natural vuelve a recuperar su interés por el poder curativo del barro. El abad y naturópata Sebastian Kneipp utilizaba cataplasmas de arcilla para curar a hombres y animales.

Durante la Primera Guerra Mundial la arcilla salvó la vida de miles de soldados mezclada con mostaza y añadida al rancho diario. Se protegían así de enfermedades como la disentería que diezmó las tropas durante la contienda.

Con la llegada de la medicina moderna y los fármacos de síntesis la arcilla pasó al olvido.

En la actualidad, el interés por la medicina natural hace que este producto vuelva a recuperar el lugar que le corresponde en el botiquín familiar natural.

Si tienes arcilla en casa, no te harán falta ni medicamentos, ni productos de higiene personal.

 

Propiedades de la arcilla

 

Pues venga, vamos a ver qué tiene de mágico este remedio tan potente.

La arcilla tiene unas propiedades increíbles, pero quédate con estas dos:   

1/ Capacidad de absorción: actúa como una esponja que, al aplicarla sobre la piel u otra superficie, absorbe  hacia sí misma, como si fuera una aspiradora:

  • toxinas
  • gases
  • calor

Por esta razón sus aplicaciones son múltiples, desde tratamiento para cabellos grasos hasta la cura de heridas, fiebre, quemaduras, limpieza de verduras y las frutas frescas y hasta eliminación del mal olor.

2/ Capacidad de adsorción, que no debemos confundir con la anterior. Al ser ingerida, la arcilla tiene la capacidad de fijar las toxinas que encuentra en el intestino, como si fuera pegamento y así favorecer su eliminación.

En este sentido es perfecta para patologías del aparato digestivo como gases, diarrea, úlceras, parásitos intestinales e intoxicaciones.

La capacidad de fijar moléculas proviene del hecho de que las arcillas tienen carga negativa. La carga negativa se explica por la presencia de minerales (cuanto más se concentra la arcilla en sales minerales, mayor será su carga negativa).

Cuando la arcilla está en solución atrae iones positivos que puede intercambiar una vez en contacto con la piel. Por lo tanto, la arcilla participará en la remineralización y desintoxicación de la piel, intercambiando sus sales minerales con toxinas e impurezas en la piel.

Este fenómeno permite que la arcilla transmita activos y los devuelva a la piel.

Pero, además:

  • La arcilla es antiséptica, neutraliza las bacterias e impide su proliferación.
  • También es cicatrizante y activa la regeneración celular, por eso es una gran aliada de la piel, perfecta para el tratamiento de heridas y como tratamiento anti edad.
  • Es hidratante y suavizante.
  • Te relaja después de una larga jornada de trabajo.
  • Alivia los problemas intestinales y gástricos.
  • Es calmante y antiinflamatoria, por eso es perfecta para heridas o inflamaciones de la piel, dolores articulares y traumatismos.

 

Tipos de arcilla

 

Existen muchos tipos de arcilla.

A menudo se clasifican por el tipo de color que tienen arcilla: verde, rosa, blanca o roja, pero no es precisamente el color lo qué diferencia las clases de arcillas.

Estas se diferencian por su estructura interna en cuanto a capas de minerales: algunas arcillas tienen una estructura laminada (capas de minerales) y otras tienen una estructura fibrosa.

Esta distinción es muy importante porque su poder de absorción y de absorción varía según el tipo de arcilla.

Por ello, dependiendo del tipo de uso que le quieras dar a tu arcilla deberás tener en cuenta el siguiente cuadro:

 

 

 

Vamos a verlas con más detalle.

 

Arcilla montmorillonita

 

Es una arcilla de alta calidad rica en minerales, sobre todo en magnesio y muy pura. Su contenido en silicio varía entre el 50 y el 60%.

Su uso es muy polivalente por ello es la más utilizada, sobre todo la verde, tanto a nivel interno (diluida en agua) como externo, siendo eficaz para todo tipo de piel y cabellos.

Además, gracias a sus propiedades regenerantes, remineralizantes y revitalizantes, se puede aplicar en diferentes áreas de salud.

Es la arcilla perfecta para los principiantes.

La arcilla montmorillonita también puede ser amarilla, roja o gris.

El nombre tiene su origen en Montmorillon, localidad del departamento francés de Viena.

 

Arcilla ilita

 

Se trata de una arcilla común cuya calidad es inferior a la montmorillonita ya que su poder de adsorción es menor. Por ello la emplearemos solo por vía externa.

Aunque también existe en varios colores (amarilla o roja) la más utilizada es la verde y es perfecta para pieles grasas o mixtas.

 

Arcilla caolinita

 

Más conocida con el nombre de caolín, es una arcilla blanca, muy suave, de gran poder cicatrizante y antibacteriano.

Sus usos son muy diversos: enjuagues bucales, gargarismos para el dolor de garganta, molestias digestivas, mascarillas…

Yo lo utilizaba cuando mis hijos eran pequeños para evitar y combatir las irritaciones causadas por el pañal. En menos de 24h la irritación desaparecía siempre.

A modo de curiosidad, la palabra caolín proviene del chino gão ling tu que significa “tierra de altas colinas” y daba nombre al primer yacimiento de este mineral situado al sur de China. Después se descubrieron otros yacimientos en otras partes del mundo como Francia, Inglaterra, España y varios países latinoamericanos.

 

Arcilla atalpulgita

 

Es la más absorbente y la menos adsorbente. Se emplea para trastornos digestivos (diarrea, estreñimiento) pero también en la industria petrolera.

Una de sus principales cualidades es la de ser un quitamanchas excepcional.

 

Rhassoul o ghassoul

 

 

Se trata de una tierra volcánica procedente del Atlas marroquí.

Las mujeres de la zona la utilizan desde tiempo inmemorial por sus propiedades lavativas, regenerantes y suavizantes.

Se emplea para preparar champús suaves y purificadores gracias a su excepcional capacidad de absorber impurezas sin irritar la piel.

A diferencia de los champús y los jabones, el rhassoul no contiene surfactantes y limpia mediante un proceso físico absorbiendo las impurezas y las grasas. Respeta la película hidrolipídica de la piel y el cabello y no irrita las glándulas sebáceas.

De hecho, rhassoul o ghassoul significa “tierra que lava”.

Es un elemento esencial de los rituales del hammam.

Aquí en Bruselas hay varios hammams y he tenido la suerte de ir a algunos de ellos y puedo dar fe de las virtudes de los tratamientos a base de rhassoul. Desde la primera vez que pasé por uno, no he dejado de utilizar este tipo de arcilla en mis tratamientos de belleza natural.

 

¿Qué arcilla elegir?

 

Mi recomendación, en base a mi propia experiencia es la siguiente:

  • Empieza con la arcilla verde montmorillonita ya que es la más versátil.
  • Si tienes una piel sensible y delicada emplea la arcilla blanca o caolín.

Pero también te animo a experimentar ya que es la mejor manera de aprender.

En cuanto a la presentación, te vas a encontrar mucha oferta en el mercado:

  • Seca en polvo: viene en bolsitas de unos 250gr. La más fina es la ultraventilada que vale para hacer pasta de dientes sin dañar el esmalte, pero también hay ultrafina y fina. Debe conservarse al abrigo de la humedad cerrando bien los envases después de usar.
  • Seca en trozos o granulada: la vas a encontrar en paquetes grandes de unos 3kg o incluso a granel. Es necesario humedecerla para su uso y es perfecta para preparados en los que se requieren grandes cantidades de arcilla como, por ejemplo, cataplasmas.
  • Arcilla húmeda: la verás en forma de pasta, por lo general en tubo y lista para usar. Es la más práctica, pero bastante más cara. Puedes reservarla para casos de emergencia y viajes.
  • Arcilla en comprimidos o cápsulas: este tipo de presentación suele emplearse para los trastornos digestivos y se adquiere en farmacias y herbolarios.

En cualquier caso, antes de elegir tu arcilla, asegúrate de lo siguiente:

  • Que la arcilla sea ultra ventilada, extrafina o fina según el uso que vayas a dar.
  • Que se haya secado al sol (no con aparatos eléctricos).
  • Que no haya sido irradiada (no ionizada).
  • Que no tenga conservantes ni otros tratamientos.
  • Que esté libre de nanopartículas y organismos modificados genéticamente.
  • Comparando precios te darás cuenta de dónde hay calidad y donde no.

Imagino que estarás deseando averiguar cómo se emplea la arcilla, así que vamos ahora con la parte práctica.

Hablaré primero de la arcilla para uso externo y después para uso interno.

 

¿Cómo se prepara la arcilla para uso externo?

 

Si al final te decantas por una arcilla en polvo o en trozos procederemos de la siguiente manera:

1/ Pon en un recipiente la cantidad de arcilla en polvo o a trozos deseada.

2/ Añade agua hasta que la arcilla esté prácticamente cubierta. Ten en cuenta que las diferentes arcillas tienen un poder de absorción de agua diferente. Es mejor que te quede un poco espeso e ir añadiendo agua después a que te quede líquido y tener que añadir más arcilla.

3/ Deja reposar el preparado sin remover y sin tocar por lo menos una hora y si puedes la noche entera. Es preferible que repose al sol o cerca de una fuente de calor como, por ejemplo, un radiador.

4/ Cubre el recipiente para evitar que caigan impurezas en tu preparado.

5/ Una vez que ha transcurrido este tiempo ya está lista para usar. La pasta obtenida debe ser lo suficientemente espesa como para que no gotee y pueda extenderse bien sobre la superficie a tratar. 

La arcilla que prepares se conserva durante varios días y más aún si le añades algunos aceites esenciales como por ejemplo lavanda.

La que ya hayas aplicado no es reutilizable.

 

¿Cómo se prepara la arcilla para uso interno?

 

 

La arcilla por vía oral se ha utilizado tradicionalmente para problemas digestivos puntuales como una intoxicación, gastroenteritis, diarrea o vómitos, pero también en cuadros de fatiga.

Lo que en realidad vamos a consumir es lo que se llama agua de arcilla, que no es mas que agua en la que hemos disuelto un poco de arcilla. Debes evitar el agua del grifo si contiene cloro. 

Prepararla es muy fácil, te cuento:

1/ Poner una cucharada de arcilla en polvo en un vaso de cristal de agua y remover con una cuchara de madera.

2/ Si es posible, dejar reposar un par de horas o incluso toda la noche. Si no también puede tomarse directamente.

3/ Ingerir solo el agua y no el poso de arcilla, en ayunas o por la noche, pero siempre alejada de las comidas.

La cura se lleva a cabo durante tres semanas (6 días a la semana) bebiendo un vaso de agua de arcilla una vez al día.

 

Precauciones

 

Que la arcilla sea un producto natural no quiere decir que sea inocuo, en especial, cuando se emplea por vía interna.

Por este motivo hemos de tomar las siguientes precauciones:

  • Evitar el uso de utensilios metálicos oxidables ya que la arcilla perdería sus propiedades. Lo mismo ocurre con el plástico. Te vale la porcelana, la cerámica, la madera y el vidrio. Para remover utilizarás una espátula de madera o de cristal.
  • Nunca calientes demasiado la arcilla ya que perdería sus propiedades. Lo mejor es ponerla al sol.
  • Lo más seguro es emplear la arcilla para aplicaciones externas y como mucho, para aplicaciones internas superficiales como, por ejemplo, gargarismos o enjuagues bucales. Si decides utilizar la arcilla por vía interna deberás evitarla en los siguientes casos:

–> Si tomas otros medicamentos tanto alopáticos como homeopáticos.

–> Si padeces oclusión intestinal, estreñimiento crónico y tensión alta.

–> Si has ingerido o estás consumiendo parafina como laxante, ya que ambas son incompatibles.

–> Si tienes hernia.

  • Durante la cura es recomendable reducir el consumo de grasas y aceites, y siempre tomar la arcilla alejada de la ingesta de cualquier grasa.
  • Puede producir un ligero estreñimiento al principio de la cura. En este caso basta con reducir la cantidad de arcilla.
  • Asegúrate de que la arcilla que adquieras para uso interno esté etiquetada como apta para uso interno y sea de la máxima calidad como he explicado anteriormente.

Después de tener en cuenta estas recomendaciones ¡ya puedes ponerte en marcha!.

 

Arcilla en la práctica

 

Como habrás podido intuir después de este carrusel de información, las aplicaciones de la arcilla son infinitas.

Por lo tanto, te va a tocar poner en marcha tu creatividad y jugar con todas sus posibilidades.

Tampoco es mi intención poner un listado infinito de recetas, pero sí que me apetece compartir contigo algunas de las que utilizo frecuentemente o con las he tenido experiencias exitosas 😉

 

Champú o gel de arcilla

Es un champú si espuma, claro está, pero no por ello menos eficaz. Solo hay que acostumbrarse a una  sensación diferente.

  • Diluye 2 cucharadas soperas de arcilla tipo rhassoul en media taza de infusión de ortigas y/o romero.
  • Aplica la mezcla en el cuero cabelludo masajeando bien toda la cabeza. Si puedes, déjalo actuar 10 minutos.
  • Aclara con abundante agua.

Si quieres, puedes enriquecer tu champú con 2 gotas de aceite esencial según tu tipo de cabello:

Cabello seco: ylang ylang        

Cabello normal: geranio, lavanda

Cabello graso: cedro, romero, pomelo

Revitalizante: romero        

 

Mascarilla revitalizante

Merece la pena hacer este gesto una vez a la semana. Los resultados te van a sorprender:

  • Pon en un recipiente de loza (cristal, cerámica) una cucharada sopera de arcilla y añade hidrolato de rosa hasta cubrir la arcilla.
  • Deja reposar unos minutos, hasta que veas que la arcilla está disuelta.
  • Diluye 5 gotas de aceite esencial de geranio en media cucharada de aceite de onagra
  • Añade esta mezcla a la pasta de arcilla.
  • Aplicar por todo el rostro evitando el contorno de ojos y la boca.
  • Déja actuar hasta que notes que toda la arcilla se ha secado.
  • Retira con abundante agua templada.

La piel queda limpia, suave y muy luminosa, ya lo verás.

 

Pasta de dientes

 

La receta la encuentras en este artículo.

 

Desodorante

 

La arcilla también absorbe la humedad y el mal olor. Además, impide la proliferación de bacterias que son, por lo general, las causantes del desagradable “aroma”.

La receta es bien sencilla: en un recipiente de cristal pones arcilla blanca y si quieres unas 5 gotas de aceite esencial de lavanda o del que más te guste a ti.

Remueves bien con una cucharita de madera y basta con empolvar tus axilas con un poco de esta mezcla.

 

Polvos para la varicela

 

Empolva al afectado con caolín como si fuera una croqueta 😊 todas las veces que sea necesario.

Como te conté arriba, yo lo llevé a cabo con mis hijos y no solo les calmaba el picor de manera espectacular, sino que además en menos de 48 horas las pupas estaban casi secas y ninguno conserva cicatrices.

 

Cataplasma para quemaduras

 

Hablamos aquí de quemaduras no graves.

Después de haber dejado la quemadura bajo un chorro de agua fría, secamos la zona y empezaremos espolvoreando la quemadura con arcilla verde montmorillonita.

Dejamos reposar unos minutos y después se impone el uso de la cataplasma. Si te has animado a comprar arcilla en tubo lista para emplear, para casos de emergencia como lo son las quemaduras, este es el momento de usarla.

Prepara en una gasa (para proteger la piel y retirarla con mayor facilidad) y pon un pegote de pasta de arcilla que aplicarás directamente sobre la quemadura.

Renueva la cataplasma con arcilla nueva hasta que el dolor haya desaparecido y la inflamación se haya reducido.

 

Quitamanchas de grasa

 

Las manchas de grasa suelen darnos pavor porque sabemos lo difíciles que son de limpiar.

Y fieles a la ley de Murphy, estas manchas se producen siempre en el lugar más inapropiado.

En mi caso, la temida mancha ocupó su lugar mi falda preferida de la época, y por supuesto, por la parte delantera.

Con pena y poca fe en la eficacia de los remedios conocidos, me animé a espolvorear caolín a conciencia sobre la mancha. 

Lo dejé actuar durante una semana y después metí la falda en la lavadora.

Cual fue mi sorpresa cuando al sacarla de la lavadora y una vez seca, comprobé asombrada que no quedaba ni rastro de grasa.

Como en los anuncios de la tele ¡vamos!

Desde entonces, no he dejado de usarla para este fin y nunca me ha defraudado.

 

Y ahora sí, ha llegado tu turno

 

Si tienes experiencia en el uso de la arcilla me encantaría que compartieras con nosotros tus aventuras.

Así que no te cortes y ¡cuéntanos!

¿Has usado alguna vez arcilla?

¿Qué resultado has obtenido?

¿Tienes alguna receta infalible que quieras compartir con nosotros?

Venga, ¡anímate! ¡Te estamos esperando en los comentarios!

Un abrazo,

kiki firma

 

 

 

NOTA IMPORTANTE: MUJERES EMBARAZADAS Y NIÑOS PEQUEÑOS DEBEN CONSULTAR A UN PROFESIONAL ANTES DE UTILIZAR ACEITES ESENCIALES.  EL CONTENIDO DE ESTE ARTÍCULO TIENE UNA FINALIDAD ÚNICAMENTE INFORMATIVA, Y NO NOS HACEMOS RESPONSABLES DEL USO QUE SE HAGA DEL MISMO.

 

Crédito de fotos: 

Photo 1 by Karen Maes on Unsplash

Photos 2 by mermihh on Pixabay

 

 

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