Una de nuestras actividades preferidas en otoño es salir al bosque para admirar los colores de los árboles.

Las hojas van perdiendo poco a poco su clorofila para dar paso al amarillo de los flavonoides y al rojo intenso de la antocianina.

Nos encanta recoger setas, algunas de las plantas comestibles que todavía quedan, y hasta de vez en cuando puedes llevarte una sorpresa y encontrarte algún que otro huevo en el lugar más inesperado.

Y como no, es el momento de recoger piñas y hojas secas para la decoración otoñal de la casa.

Pero si hay una protagonista indispensable estos días en el hemisferio norte, esa es sin duda la castaña dulce.

En sopas, mermeladas, harina, asadas, este fruto sabroso y dulzón, es fuente indiscutible de energía. Rica en hidratos de carbono, fibra, vitamina B y numerosos minerales como potasio, calcio y magnesio.  

Desde aquí puedo aún distinguir el característico aroma de los puestos de castañas asadas servidas en los míticos cucuruchos de papel de periódico y que todavía hoy existen en ciudades como Madrid.

¿Quién no se ha dejado deleitar alguna vez por su tierno sabor?

Pues bien, resulta que no todas las castañas son comestibles.

Y de esas quiero hablarte hoy precisamente.

Me refiero a la castaña de Indias, o castaña caballo, de sabor profundamente amargo y nada apetecible.

Sin embargo, tiene unas propiedades medicinales muy interesantes y un ingrediente estrella que para el fin que hoy nos ocupa.

Vamos a verlo.

 

La castaña de Indias

 

No te quiero aburrir demasiado con temas botánicos. Si quieres profundizar en ese aspecto hay gran cantidad de información en internet, pero sí que te daré más adelante un dato  importante para cuando salgas al bosque a recoger castañas y puedas distinguir las comestibles de las no comestibles.

Los castaños de Indias, ni son castaños ni son de Indias, pero se han llamado así por ser su fruto tan parecido a la castaña dulce (Castanea sativa).

En un principio se creyó que provenía de las Indias orientales cuando en realidad es un árbol de origen balcánico, pero muy bien adaptado al clima mediterráneo.

Crece de forma silvestre en países como Grecia.

El fruto de este árbol majestuoso, cuyas flores imponentes confirman la llegada de la primavera, no es comestible para humanos por su desagradable sabor amargo, pero sí que lo es para los animales.

Los gitanos, por ejemplo, lo daban a sus caballos para tratar la tos y el asma. De ahí que también se llame castaña caballo.

Tiene gran cantidad de propiedades medicinales gracias a tres componentes activos principales:

  • Flavonoides, de potente efecto vasoconstrictor, por lo que es de gran ayuda, por vía tópica, en casos de problemas circulatorios o vasculares como varices y flebitis.
  • Taninos, de sabor amargo y cuya función principal es la de ser astringentes y cicatrizantes.
  • Saponinas, sustancias que tienen 3 características importantes: 
    • Protegen la planta de bacterias, hongos, levaduras e insectos (pesticida natural)
    • producen espuma cuando entran en contacto con el agua
    • tienen poder detergente.

Así que ya te puedes imaginar porqué nos interesa y mucho aprender a utilizar este tipo de plantas para hacer nuestro propio jabón natural y fabricar todo tipo de productos que queramos con fines de limpieza:  champú, lavavajillas, detergente…

 

Qué plantas contienen saponinas

 

Hay muchas plantas que contienen esta sustancia:

  • En baja concentración: tomates, guisantes, soja, espinacas, patatas, ajo, quinoa, garbanzos…
  • En concentración alta: regaliz, castaña de Indias, hiedra, helecho…

La castaña de Indias puede contener entre un 3 y un 8% de saponinas.

Por vía oral, en bajas dosis la saponina es beneficiosa por sus propiedades antiinflamatorias, inmunoestimulantes y expectorantes), pero en dosis elevadas favorece la destrucción de glóbulos rojos y daña la membrana celular.  

Hoy nos vamos a ocupar solo del uso tópico y vamos a aprender cómo procesar las castañas y extraer las saponinas para hacer jabón.

¡Ya verás que es muy fácil!

 

En la práctica

 

Antes de la existencia del jabón se usaban plantas ricas en saponinas para lavar. Una de las más utilizadas era la raíz de saponaria (Saponaria officinalis), pero desde hace años se ha prohibido su uso medicinal en Europa (que no ornamental) por lo que es más difícil de encontrar.

Sin embargo, las castañas de indias se encuentran fácilmente en lugares tan al alcance de la mano como el Parque del Retiro o la Casa de Campo para los que seáis de Madrid.

¿Cómo reconocerlas?

Distinguir entre castaña dulce y amarga es muy fácil, solo tienes que fijarte bien en las hojas y en el fruto:

  • Castaño de Indias: las hojas crecen agrupadas de 5 en 5 o de 7 en 7 y las castañas son completamente redondeadas y tiranzo a rojizas, la cicatriz es plana

  • Castaño común: su hoja es simple y la castaña acaba en punta por arriba

Y ahora que ya tienes las castañas, ¡vamos con las recetas!

 

Taller

 

Polvo base de castañas

 

 

El polvo de castañas es la base de nuestro jabón para la mayoría de las recetas y se hace moliendo las castañas peladas. Como pelarlas es bastaste difícil, es mejor hervirlas primero.

  • Hervir muy brevemente las castañas para poder pelarlas con mayor facilidad
  • Dejar enfriar
  • Secar bien y pelar
  • Moler en molinillo de café u otro electrodoméstico. No es preciso que el polvo sea muy fino, pueden quedar trozos.

Almacénalo en recipientes herméticos de cristal para tenerlo siempre a mano, en un lugar seco.

 

Jabón de manos

 

Lávate simplemente las manos con un poco de polvo de castañas y agua.

Quedarán sorprendentemente limpias y suaves.

 

Detergente

 

Poner el polvo de dos castañas en un calcetín anudado y meter en la lavadora.

No sirve para ropa muy sucia.

 

Lavavajillas

 

  • Hervir el polvo de 5 castañas durante 2 minutos en 1 litro de agua.
  • Dejar enfriar y filtrar.

El líquido resultante es tu detergente y con una buena dosis del mismo ya puedes lavar los platos.

Tendrás que ir probando, según la cantidad de platos que tengas para fregar y lo sucios que estén.

 

Champú

 

Para lavarte el pelo utiliza 200ml de la misma decocción que has preparado arriba. La cantidad depende un poco de la longitud del cabello y de lo sucio que esté.

He de decir que el olor no es siempre agradable, por lo que te recomiendo añadir unas gotitas de aceite esencial. El de lavanda es el más versátil y uno de los más seguros.

Al principio te va a resultar raro porque nos hemos acostumbrado a lavarnos el pelo con mucha espuma, algo que, por cierto, es bastante nuevo: ¿100 años como mucho?

Pero ¿cómo hemos hecho durante los miles de años de existencia en este planeta para mantenernos limpios? La respuesta está en la naturaleza 🙂

 

Conclusión

 

La sencillez es el vestido de la perfección. W. Wolf-Gozin

Hay muchas recetas para hacer jabón natural, pero he de admitir que la mayoría me parecen engorrosas.

Vivimos en los tiempos que vivimos y si fabricar nuestros productos nos consume demasiado tiempo podríamos acabar abandonando en nuestro empeño.

Por ello, durante todos mis años de práctica, he ido desechando las recetas más complicadas para quedarme con las que se hacen muy rápido, pero que a la vez te proporcionan unos resultados más que satisfactorios.

Y eso es precisamente lo que me gusta tanto del uso de estas castañas de indias: su sencillez y eficacia.

Aprendamos a limpiar nuestro espacio, pero sin ensuciar la casa de todos: nuestro planeta.

 

Es tu turno

 

Y ahora me encantaría que compartieras con nosotros tu experiencia.

¿Habías utilizado alguna vez las castañas de indias para hacer jabón?

¿Conoces otras plantas para este fin?

¿Tienes alguna receta secreta que te gustaría enseñarnos?

 

¡Te mando un abrazo muy grande!

kiki firma

 

 

PD.: Ah! Y si el artículo te ha servido de algo, ¿por qué no me ayudas a compartirlo en redes sociales? Cuantos más seamos, ¡mejor será el mundo! GRACIAS

Crédito de fotos: Michal Grosiki para Unsplash/ wikipedia

 

 

 

 

 

 

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Soy Kiki Nárdiz, coautora del blog Rewilding Drum, desde el que comparto estrategias y herramientas para ayudarte a salir del automatismo y a recuperar la energía vital a través del contacto consciente con la naturaleza. Te regalo mi guía “7 errores que te alejan de tu naturaleza salvaje y cómo solucionarlos”.

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