Según uno va simplificando su vida, se da cuenta de lo ligero que se siente cuando se libera de todo aquello que no necesita. Nos deshacemos de ropa, libros, chismes y más chismes que un día compramos o nos regalaron y no hacen más que estorbar.

Hasta que llega el día de meterle mano al cuarto de baño. Aquí también nos deshacemos de botes, botellas y tarros. Algunos hasta han caducado. Y, de pronto, llegamos a ese producto que nos acompaña, a la mayoría, en nuestra rutina diaria y matinal… ¡Oh, oh…! Y entonces surge la pregunta: ¿se puede funcionar con normalidad sin desodorante?

Sin desodorantes tóxicos, sí. Sin desodorante “a secas” depende de cada uno. Por eso, hoy te traigo soluciones y alternativas pero, antes, analicemos el asunto desde el principio.  

 

¿De dónde sale el temido olor?

 

Hablar de desodorante implica inevitablemente hablar de transpiración. Si sueñas con dejar de sudar algún día, déjame que te diga que la transpiración tiene un papel importantísimo en el funcionamiento de nuestro organismo.

Porque todo lo que produce nuestro cuerpecito tiene un sentido y, a menudo, no puedo evitar maravillarme ante su perfecto funcionamiento.

Puede que el tema nos dé un poco de asquete pero mejor será analizarlo y entenderlo para abordarlo de la forma más eficaz posible.

 

Para qué sirve la transpiración

 

Tres son las funciones:

  1. Regular la temperatura corporal
  2. Eliminar las sustancias de desecho
  3. En las culturas primitivas, el olor tenía una función social aunque en nuestra cultura actual se rechaza. El olor transmite señales de peligro y responde al estímulo del estrés. En los animales, por ejemplo, produce atracción sexual.

El sudor está compuesto por agua en un 99% y no huele. Lo producen las glándulas sudoríparas apocrinas situadas principalmente en las axilas y alrededor de los genitales.

Hasta aquí todo parece muy normal e inofensivo.

Pero, entonces, ¿de dónde sale el desagradable olor que queremos combatir a toda costa, caiga quien caiga?

De las bacterias, que acuden en tropel a alimentarse del rico 1% restante (cloro, sodio, potasio, ácido láctico y amoniaco, entre otros). Después del festín, los compuestos que se producen son los causantes del temido mal olor.

 

La mejor estrategia

 

La estrategia de la mayoría de los desodorantes actuales es bloquear las glándulas sudoríparas. Utilizan como caballo de batalla las controvertidas sales de aluminio. Y, por cierto, la famosa piedra de alumbre o alunita, compuesta de sales de potassium-alun también contiene aluminio. Según los que comercian con ella, el gran tamaño de sus moléculas impediría su penetración en el organismo pero no hay ningún estudio que lo demuestre.

Con o sin aluminio ya vamos mal por este caminito. Si impedimos al organismo que elimine toxinas, estas se van acumulando y, aunque el olor pueda desaparecer en apariencia, la acumulación de toxinas es nefasta.

¿Te imaginas tener la casa llena de bolsas de basura? Pues ¡es lo mismo!

  • La primera estrategia es la higiene. Cuantas menos bacterias se acumulen, menos olor desprenderemos.
  • La segunda, es el uso de un desodorante natural que, como tal, debe cumplir con los siguientes requisitos:
  1. reducir o enmascarar el mal olor
  2. controlar la proliferación de bacterias con sustancias naturales antibacterianas
  3. y todo ello sin inhibir la transpiración

Vamos a allá con las recetas.

 

Desodorante líquido

 

Ingredientes

  • 100 ml de un hidrolato a elegir:

– lavanda y rosa (para pieles sensibles)

– menta (refrescante)

– hamamelis y neroli (astringentes)

o

  • 100 ml de infusión de una o varias de las siguientes plantas:

– salvia, lavanda, tomillo, romero, menta

  • 1 cucharada sopera de vodka para disolver los aceites esenciales (o 1 cucharada sopera de vinagre si no toleras el alcohol)
  • aceites esenciales antibacterianos, puedes elegir una de las combinaciones que más te guste:

20 gotas de árbol de té / 20 gotas de limón

20 gotas de limón / 20 gotas de naranja

20 gotas de lavanda / 20 gotas de naranja

Procedimiento

  1. Rellenar el envase con el hidrolato o la infusión.
  2. Añadir los aceites esenciales previamente diluidos en el vodka (o en el vinagre).
  3. Agitar y ¡listo para usar!

 

Desodorante “roll on”

 

Espesar la mezcla anterior con goma xantana y viértela en un envase tipo “roll on”

 

Desodorante sólido

 

Ingredientes

  • 30 gr de aceite de coco
  • 20 gr de manteca de karité
  • 10 gr de aceite de almendra dulce
  • 10 gr de cera de abeja
  • 20 gr de arrurruz (arrowroot) o de almidón de maíz (tipo maizena) que usaremos como espesante y emulgente)
  • 5 gotas de aceite esencial de árbol de té
  • 5 gotas de aceite esencial de menta (Mentha piperita)
  • 10 gotas de aceite esencial de lavanda (Lavandula angustifolia)

Procedimiento

  1. Derretir en un recipiente de cristal al baño maría el aceite de coco, la manteca de karité y la cera en el aceite de almendra.
  2. Una vez que todo esté fundido añadimos el arrurruz o la maizena.
  3. Mezclamos hasta obtener una crema homogénea.
  4. Verter en un envase de cristal, preferentemente opaco.
  5. Cuando empiece a solidificarse en las paredes añadimos los aceites esenciales y volvemos a mezclar para que se incorporen bien.

(Receta inspirada en la del herborista francés Christophe Bernard)

 

Desodorante exprés

 

Si careces de ganas o de tiempo para realizar estos productos, tengo algo para ti:

  1. Mezclar en un mini envase una cucharadita de café de glicerina vegetal y otra de gel de aloe vera.
  2. Aplicar un poquito de esta mezcla en la axila junto con una pizca de bicarbonato.
  3. Puede irritar la piel al principio, así que cada uno deberá estudiar su tolerancia al bicarbonato hasta que encuentre la cantidad perfecta.

 

¿Cuales son tus armas secretas?

 

Y, ahora, te toca experimentar a ti y compartir tus armas secretas.

¿Qué desodorante utilizas?

¿Crees que puedes vivir sin él?

¿Alguna receta infalible que compartir?

 

Un abrazo,

kiki firma

 

 

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Soy Kiki Nárdiz, coautora del blog Rewilding Drum, desde el que comparto estrategias y herramientas para ayudarte a salir del automatismo y a recuperar la energía vital a través del contacto consciente con la naturaleza. Te regalo mi guía “7 errores que te alejan de tu naturaleza salvaje y cómo solucionarlos”.

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