La mayoría de nosotros vamos a elegir pasar unos días de vacaciones en la naturaleza, bien sea en la playa, en el monte o en algún entorno rural.

No se si sientes la misma frustración y desasosiego que yo cuando a cada paso que das te vas encontrando un resto de basura: que si una bolsita, que si una lata, que si una botella y un triste y largo etcétera.

Nosotros salimos a menudo a la naturaleza, no solo en vacaciones, y aunque siempre nos llevamos a casa la basura que hayamos generado, cada vez me llama más la atención lo poco evidente que es, por ejemplo, salir de trekking o de acampada sin generar residuos.

Cualquier cosa que compres para llevarte, aunque sea sana, viene con su inseparable envoltorio de plástico.

A lo largo de los años hemos ido tomando cada vez más conciencia de ello y tratado de llevar comida sana con poco o ningún residuo. Y para qué nos vamos a engañar: es un tremendo desafío.

Por eso queremos compartir contigo un caso práctico que vivimos hace pocos días.

¡Sigue leyendo!

 

Un caso práctico

Hace unos días estábamos preparando nuestro primer retiro en plena naturaleza. Hoy me apetece compartir contigo cómo lo organizamos para minimizar la basura que pueda generar este tipo de actividad.

El retiro era de sábado por la mañana a domingo por la tarde, por lo que necesitábamos varias comidas. A continuación tienes el detalle.

 

Desayuno del sábado

Este fue el más fácil ya que lo hicimos en casa por la mañana temprano para ahorrarnos la primera comida.

 

Comida del sábado

Comimos durante el trekking y, por lo tanto, llevamos algo ligero para no desviar demasiada energía hacia la digestión.

Lo principal era beber abundante agua ya que hacía calor y había bastante desnivel (para ser Bélgica :-). Solemos llevar termos y cantimploras de acero inoxidable con agua de manantial.

En cuanto a la comida elegimos fruta, fruta seca y frutos secos que compramos a granel. De este modo pudimos ahorrarnos todo el plástico.

Lo más fácil es disponerlo todo en una fiambrera que ya tengas en casa. Las que usamos son sin bisphenol, pero también hay de acero inoxidable o fibra de bambú. Lo importante es que tu salida a la naturaleza no genere más basura nueva así que usa lo que tengas en casa.

 

Cena del sábado

Para minimizar el peso de las mochilas (ya que llevábamos sacos de dormir y tiendas de campaña), optamos por llevar comida deshidratada o lo que aquí se llama “comida de expedición”.

Lo único que tienes que hacer es añadir agua hirviendo, dejar que los alimentos se rehidraten por unos minutos y degustar.

Si bien estas comidas en sus inicios dejaban bastante que desear, ahora las encuentras de muy buena calidad, ricas de sabor, equilibradas nutricionalmente, sin conservantes ni colorantes artificiales y por si todo esto fuera poco, ¡con envases biodegradables! Todo un lujo, vamos.

Y de postre una buena taza de infusión de cualquier planta que encuentres en el entorno y que se preste a ello. Al estar cerca de un río tuvimos la suerte de encontrar muchísima menta, pero cuando no hay nada, solemos llevar té verde en bolsitas, también biodegradables, sin cuerda, grapa, plástico o papel.

 

 

Desayuno del domingo

Yo tengo suerte ya que soy de poco desayunar, pero si eres de los que tienen hambre por la mañana, las opciones son numerosas. Te doy algunos ejemplos:

  • un pan de semillas casero que llevas envuelto en un paño limpio de cocina o en una fiambrera
  • un poco de fruta
  • unas barritas energéticas o galletas de avena que habrás elaborando previamente
  • unas gachas de avena a las que puedes añadir agua caliente o fría y si quieres leche y canela en polvo.

Cuando no hace tanto calor y está permitido recurrir a la ayuda del fuego, las posibilidades se amplian mucho, (crepes, huevos revueltos…) pero en este caso estaba prohibido por alto riesgo de incendio y nos decantamos por opciones sin cocinado. 

 

Comida del domingo

Uno de nuestros alimentos top para estos casos es el aguacate: fácil de transportar, fácil de digerir, residuo cero, saciante, riquísimo y nutritivo. Lo puedes mezclar con unos tomates cherry, un poquito de cebolla picada y sal marina. Y todo ello acompañado de fruta y frutos secos si te quedas con hambre.

En invierno solemos llevar chocolate, que también se puede encontrar, por fin, a granel, pero ahora con los calores preferimos la fruta seca (mango, physalis, plátano, ciruelas,…), las galletas de avena o las trufas caseras de frutos secos que son más resistentes al calor.

Por descontado que no llevamos ningún utensilio de usar y tirar (cubiertos, platos, vasos…) y pudimos lavar todo perfectamente en el río. ¿Con qué? Con plantas a ser posible. La cola de caballo y el musgo, que aquí son abundantes, son excelentes estropajos naturales, ¿lo sabías?

 

Receta de pan de semillas

En un recipiente pon los siguientes ingredientes:

  • 150 gr de salvado de avena
  • 150 gr de semillas de lino molidas
  • 3 cucharadas soperas de semilas de calabaza
  • 3 cucharadas soperas de semillas de girasol
  • 40 gr de pasas
  • 40 gr de cranberries o arándano rojo
  • Una pizca de sal
  • Añade 250 ml de agua y mezcla todo bien con una cuchara de madera

Envuelve un molde de bizcocho con papel de horno y dispón en el la masa presionándola bien con la cuchara de madera, sobretodo en las esquinas.

Mételo en el horno a 180°C durante una hora.

Espera a que se enfrie antes de desmoldar y de cortar para que no se rompa.

 

Galletas de avena y plátano

Machaca dos plátanos maduros con un tenedor y añade toda la avena que puedas (suelen ser unos 120g) mezclándola bien con el plátano.

En principio ya está pero puedes potenciar el sabor añadiendo extracto de vainilla y/o canela en polvo a tu gusto. Yo suelo echar las dos y ¡salen riquísimas!

Haz formitas con una cuchara y ponlas en la bandeja del horno cubierta previamente con papel de hornear.

Hornear durante 20 minutos a 200°.

 

Un cuarto de baño de lujo

Otro tema en la naturaleza es el de ir al baño. ¿No te resulta desolador encontrarte restos de pañuelos de papel o papel higiénico en el rincón más inesperado? ¡A mi sí!

Solución: cuando el tiempo lo permite, solemos llevar un mechero para quemar el papel sobre la marcha, pero esto no siempre es posible, mucho menos en verano donde el riesgo de incendio se incrementa en muchas zonas. En estos casos, optamos por llevar papel higiénico biodegradable que enterramos en el suelo y no dejamos a la vista para el deleite del siguiente caminante :-).

Al ser un grupo numeroso, como fue el caso durante el retiro, se impone cavar un hoyo y crear un baño común para no dejar restos por todos lados. Es gracioso como este detalle fue uno de los que más gustó a los participantes. Tanto, que hasta se ganó una fotografía :-).

 

 

Conclusión

Ya sabes que una de las máximas de la vida al aire libre es:

“deja la naturaleza como la encontraste, que no se note que has pasado por allí”

La naturaleza es nuestra casa así que, vamos a honrarla, ¿vale?

 

Y tú, ¿cómo lo haces?

Esperemos que nuestros consejos te hayan resultado útiles y te retamos a que pongas en práctica unas vacaciones en la naturaleza sin residuos.

Ahora cuéntamos en los comentarios qué estrategias pones tú en práctica para dejar la naturaleza como la encontraste después de cualqueir actividad al aire libre.

Cuantas más ideas pongamos en común ¡más fácil será para todos!

Gracias por estar ahí y ¡feliz verano!

Un abrazo enorme,

kiki firma

 

 

 

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Soy Kiki Nárdiz, coautora del blog Rewilding Drum, desde el que comparto estrategias y herramientas para ayudarte a salir del automatismo y a recuperar la energía vital a través del contacto consciente con la naturaleza. Te regalo mi guía “7 errores que te alejan de tu naturaleza salvaje y cómo solucionarlos”.

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