Aunque recuerdo el periodo navideño de mi infancia con mucho cariño, también quedó grabada en mi memoria la ausencia de un personaje imprescindible durante estos días:

el árbol de navidad.

En mi familia se pensaba que este personaje no tenía nada que ver con el mensaje que la navidad trataba de transmitir y que, por lo tanto, no pintaba nada en casa.

Si bien me hacía muchísima ilusión poner el nacimiento y algún que otro ornamento, siempre echaba de menos la majestuosa presencia del árbol.

De modo que lo primero que hice cuando tuve casa propia ya te imaginas lo que fue 😊

Desde entonces no ha faltado nunca a su cita.

Pero claro, a medida que el tiempo pasa, una va tomando conciencia de ciertas cosas y haciéndose preguntas muy preguntonas tipo:  

¿Qué hago con el árbol cuando las fiestas terminen?

Menos mal que las opciones son diversas:

  • Devolverlo (aquí en Centroeuropa existe la posibilidad de adoptar un árbol que cada mes de enero se vuelve a plantar).
  • Plantarlo en tu jardín, aunque si haces esto cada año acabarás con más bosque que jardín…
  • Compostarlo si se ha secado demasiado.
  • Ponerlo en el gallinero para que jueguen las gallinitas y se resguarden del mal tiempo.
  • ¡Comértelo! Así, como lo oyes.

De esto precisamente te quiero hablar hoy.

Te voy a enseñar cómo se come el árbol de navidad.

Los primeros usos de coníferas los aprendí en Canadá con los indios atikamekw y anishnabe. Me resultaba fascinante como:  

  • hervían sus raíces para utilizarlas como cuerdas,
  • las ramas servían de aislante sobre el suelo del tipi y sorprendentemente se dormía de lujo sobre el famoso “sapinage”
  • la infusión de yemas y agujas de abeto reconfortaba el alma cuando las temperaturas se desplomaban.

De hecho, su olor me recuerda siempre a dichas estancias.

Desde entonces no he dejado de aprender sobre estos árboles grandiosos y aquí en Bélgica, país de preciosos bosques, sigo ampliando cada día mis conocimientos.

 

Qué árboles son comestibles

Lo primero que hemos de saber es qué árboles son comestibles ya que ciertas coníferas son muy tóxicas y no podemos equivocarnos.

Es el caso de tejo (Taxus baccata) que se caracteriza por sus bayas rojas y agujas agrupadas en espiral sobre la rama.

El alerce tampoco es el más indicado para ingerir ya que produce irritación en algunas personas.

El resto, tanto pinos como abetos podemos consumirlos sin problema.

Eso sí, cuando los compres, asegúrate de que sean de cultivo ecológico controlado.

 

Cómo se come el árbol de navidad: recetas

 

Ahora que ya sabemos qué árboles podemos utilizar abre tus sentidos y déjate envolver por su delicioso aroma.

Las recetas que te propongo son muy fáciles, por lo tanto, no hay excusa.

No dejes pasar otra navidad sin degustar tu preciado árbol.

En el video encontrarás cómo hacemos el pesto y las trufas.

 

 

#1. Sal de pino

Esto es tan sencillo como picar finas las agujas de tu pino o abeto con un cuchillo y mezclarlas con sal marina.

La proporción depende mucho de tu propio gusto, si solo quieres un toque delicado o si prefieres que el sabor sea más intenso.

 

#2. Azúcar de pino

 

Procede exactamente igual que en la receta anterior, pero cambia la sal marina por azúcar de flor de coco o panela.

¡Tus postres nunca volverán a ser iguales!

 

#3. Queso de pino

 

La receta para hacer queso tú mismo, tanto con, como sin leche es muy fácil.

Después, lo único que tienes que hacer es añadir tus agujas de pino bien picaditas para que suelten todo el aroma.

Si no te animas a hacer el queso, no pasa nada, cómpralo en una tienda y añade el pino después.

 

#4.Vinagre y aceite de agujas

Otra receta sencillísima que no consiste más que en dejar macerar un par de ramitas de abeto en aceite o vinagre (o los dos).

–> Si lo haces en aceite, el de oliva es mi preferido y la maceración durará unos 15 días. Una vez pasado este tiempo, retira las ramas de abeto y ya lo tienes listo para aliñar tus platos.

–> Si te animas con el vinagre, decántate por el de manzana. En este caso macera en él las ramas de abeto durante 1 semana y después fíltralo.

Ambas maceraciones puedes emplearlas para darle a tus platos un sútil sabor a bosque.

 

#5. Pesto de bosque

Seguimos en el bosque para hacer esta rica crema de untar.

Seguro que guardas a buen recaudo tu receta preferida de pesto.

Si es así lo tienes fácil. Bastará con sustituir la albahaca por agujas de abeto o pino. Procura recolectar las que estén más tiernas.

Si no tienes receta base de pesto, te comparto ésta:

  • 1 parte de queso parmesano o pecorino rallado (o mitad/ mitad)
  • 2 partes de piñones
  • 3 partes de agujas de pino o abeto 
  • 1 diente de ajo
  • Sal marina, pimienta y aceite de oliva al gusto.

Mezcla todo, de preferencia con un mortero, machacando bien todos los ingredientes para que se liberen todos los aromas y ve e incorporando el aceite poco a poco.

Si no tienes mortero (o ganas 😊) puedes hacer la mezcla con un aparato eléctrico.

 

#6. Trufas alpinas

 

Otra receta simple donde las haya es hacer trufas.

Mis preferidas son sin horno ni harina de cereal y solo llevan 3 ingredientes:

  • 1 taza de harina de almendra o de avellana
  • ½ taza de dátiles remojados como mínimo una hora
  • un puñadito al gusto de agujas de pino o abeto picadas muy finas

Se preparan así:

  1. Mezclar la harina de fruto seco con los dátiles en un procesador de alimentos.
  2. Obtendrás así la masa.
  3. Incorpora las agujas y vuelve a procesar.
  4. Forma bolitas en forma de trufa con las manos
  5. Deja enfriar en la nevera durante al menos una hora.

¡D e l i c i o s a s!

 

#7. Abeto en polvo

 

Una buena parte de las agujas se pueden conservar en forma de polvo.

Solo tienes que dejarlas secar durante un par de semanas y pulverizar en un procesador de alimentos o con un molinillo de café.

Este polvo se puede añadir a guisos, sopas, ensaladas, postres…

Es importante conservarlo en un bote de cristal hermético ya que el delicado aroma se degrada muy rápido por la volatilidad de su aceite esencial.

 

 

#8. Infusión

 

Y no podemos olvidar la clásica y reconfortante infusión de abeto, sobretodo en esta época.

Tan solo tienes que meter una o dos ramas de abeto en tu taza, termo o tetera, añadirle agua caliente, que no hirviendo y dejar reposar hasta que haya adquirido el sabor deseado.

A mí me gusta que esté muy cargado, así que lo dejo reposar como mínimo una hora en un termo.

Pasado este tiempo retira la/s rama/s de abeto y ya está listo para degustar.

Se puede endulzar con un poquito de miel.

NOTA: Para que en tu termo no se quede impregnado el sabor a abeto después de usarlo, pon dentro un puñado de bicarbonato y agua caliente y deja reposar 24h y enjuaga.

¡El olor habrá desaparecido por completo!

La infusión de pino se puede utilizar en vez de agua para hacer salsas, sopas y guisos.

 

Ultimas recomendaciones

 

El sabor de pinos y abetos es más potente en primavera, en especial el gusto de sus brotes tiernos.

Te digo esto para que estés atent@ cuanto llegue dicha estación y pruebes de nuevo las recetas.

En las recetas he puesto a veces pino y a veces abeto, pero los dos se pueden utilizar indistintamente.

¿Qué me dices? ¿A ti también te han entrado ganas de comerte el árbol de navidad?

¡Cuéntamelo!

Un abrazo,

 

Crédito de imagenes 1 y 2: @Bert Stephani

Resto: pixabay

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Soy Kiki Nárdiz, coautora del blog Rewilding Drum, desde el que comparto estrategias y herramientas para ayudarte a salir del automatismo y a recuperar la energía vital a través del contacto consciente con la naturaleza. Te regalo mi guía “7 errores que te alejan de tu naturaleza salvaje y cómo solucionarlos”.

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