¿Cuándo fue la última vez que te calaste hasta los huesos y, tiritando, te tomaste algo caliente para recuperar la temperatura corporal?

 ¿Cuándo fue la última vez que imploraste poder refugiarte bajo la sombra ante un sol abrasador? Y no me refiero al último verano cuando ibas de la piscina al bar para tomarte un cubata… 🙂   

 ¿Cuándo dormiste por última vez en el suelo o caminaste más de dos horas sin comer ni beber?

 

En la sociedad occidental estamos inmersos en una constante zona de confort, 24 horas al día, 7 días a la semana.  

Hoy vengo con una propuesta: desafíate de vez en cuando y, tanto tu cuerpo como tu mente, lo agradecerán.  

 En pocos días estaré en el punto de partida de la Kungsleden Dogsled Expedition 2016.

En pleno invierno ártico sueco, mi compañero de expedición, Raphael Fiegen, 10 perros y yo, recorreremos durante unos 18 días, los 450 kilómetros de la famosa Kungsleden, entre las localidades de Hermavan y Abisko. Nos encontraremos con intenso frío, vientos y tormentas de nieve, ventiscas que pueden dejarnos atrapados en las tiendas, comida que poco tendrá que ver con la alta cocina, espacio personal que se verá limitado en todo momento y el confort será algo con lo que estaremos constantemente soñando.  

La gente tiende a pensar que una aventura en trineos de perros es algo fácil, que solo hay que sentarse en el trineo y disfrutar del paisaje mientras que los perros hacen el trabajo. Sin embargo, la realidad es otra: el musher  debe correr a menudo al lado de los perros, ayudar empujando el trineo, allanar la nieve con raquetas en terrenos complicados para facilitar su pasaje. Si a esto sumamos la longitud de la expedición y las condicionales climatológicas, el nivel de actividad y de dureza puede llegar a ser muy intenso.

A menudo la gente me pregunta por qué:

«¿Por qué vas a esos lugares hostiles, dejando atrás todo tipo de confort?».

En primer lugar, no veo estos lugares como “hostiles» sino como naturaleza en su estado más puro. Se aprende a hacer frente a las circunstancias. Salir de la zona de confort es algo que ¡debería hacerse más a menudo!  Entrenar cuerpo y mente para que se sientan cómodos con menos es una gran manera de recuperar nuestra naturaleza salvaje, de rewilding, en definitiva. Se aprende a apreciar las cosas sencillas. Después de todo, refugio, alimento, agua y amistad son las bases de lo que debería ser una buena vida. Y eso, para mí, ¡es la comodidad!

Así que no puedo más que animarte a salir de la zona de comodidad y confort para que experimentes así la fuerza de los elementos y la incomodidad de ciertas situaciones. Esto te ayudará a ser humilde y a poner las cosas en perspectiva. No hay nada de malo en sentirse arropado y protegido disfrutando de la reconfortante sensación de calidez y alegría. Pero la sociedad moderna nos ha convertido en auténticos yonquis del confort. «Necesitamos» comodidad durante todo el tiempo, todos los días, cada vez más. Hasta el lujo se vuelve corriente.

Aprender a salir de tu zona de confort forma parte de tu proceso de vuelta a tu estado natural (rewilding). Puedes exponerte a situaciones en las que no tienes todo bajo control, en las que te sientes menos seguro y te atreves a explorar otras zonas hasta entonces desconocidas para ti. No confundas esto con tomar riesgos innecesarios. Se trata simplemente de ir poco a poco y con sentido común.

A estas alturas, ya sabes que las estrategias que te proponemos para recuperar tu estado natural (rewilding) se basan en cuatro puntos principales: alimentación, movimiento, reconexión y bushcraft y supervivencia.

Pues también en estos cuatro aspectos, una vez que tienes bajo control la base de este nuevo estilo de vida, atrévete a explorar:  

  • Alimentación: la variedad es clave, eso ya lo sabes. Pero no dejes por ello de explorar e incorporar nuevos alimentos, como, por ejemplo, plantas silvestres comestibles, en vez de la sota, caballo y rey a los que estás acostumbrado.
  • Movimiento: varía los entrenamientos de modo que tu cuerpo no se acostumbre a realizar siempre los mismos movimientos. Sorprenderle y desafiarle es la mejor manera de estar en forma sin aburrirse.
  • Reconectar: atrévete, de vez en cuando, a dejar atrás el confort. Aunque parezca mentira es una gran forma de desconectar. Encender un buen fuego, por ejemplo, más allá de crear una fuente de calor, es una manera incomparable de reconectar con nuestra esencia primitiva.
  • Bushcraft y supervivencia: ya hemos hablado de este tema en diversas ocasiones (aquí y aquí, por ejemplo). Ambas disciplinas te enseñarán a vivir de forma confortable sin mucho confort. Aprender estas técnicas es una historia sin fin, siempre hay algo nuevo que añadir. Puedes hacer algún curso para simular el peor de los escenarios y para que aprendas que, si tienes agua, alimento, refugio y amistad no necesitas nada más para sentirte cómodo.

Y ahora te invito a seguir la Kungsleden Dogsled Expedition en www.inuksuk.be y facebook e inspirarte para que quizás, un día, vayas por allí.  

Organiza tu propia aventura o expedición, a tu medida. Ve poco a poco, no tomes riesgos innecesarios y ¡disfruta!  

¡Nos vemos!

bert firma

 

 

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Soy Bert Poffé, coautor del blog Rewilding Drum, desde el que comparto estrategias y herramientas para ayudarte a salir del automatismo y a recuperar la energía a través del contacto consciente con la naturaleza. Te regalo mi guía “7 errores que te alejan de tu naturaleza salvaje y como solucionarlos”.

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