Un buen día, un suceso trágico cambió mi vida. Te ahorro los detalles. Lo que quiero transmitirte es que no hace falta esperar a que la vida te dé la patada.

Lo que hasta aquel entonces me había parecido importante e inmutable pasó a resultarme absurdo y carente de sentido.

Mi tam tam llamaba de nuevo. En realidad, llevaba llamando ya mucho tiempo, pero no lo oía.

Creía que no tenía tiempo.

Había demasiado ruido a mi alrededor.

¿O quizás no quería escucharlo?

¿O temía, tal vez, que me revelara alguna verdad aterradora?

¿Algo tan siniestro como que había llegado la hora de hacer importantes cambios, de salir de esa zona en la que nada sucede, que ahora se llama zona de confort?

Y, efectivamente, así fue. No podía seguir ignorando la llamada de mi tambor interno. Mucho tenía que cambiar. Pero era un camino de no retorno. Habría que enfrentarse al miedo, a la inseguridad, a lo desconocido, a la crítica. Sin embargo, hoy puedo decirte que la recompensa está superado con creces a los fantasmas.

Sería mucho más inteligente no esperar a que la vida te dé lo que algunos llaman una colleja cósmica, como en mi caso. Entiendo que no siempre es posible. La sordera es monumental en la mayoría de los oyentes. Y la inercia en la que se desarrollan tantas vidas, apabullante. Pero, una vez que despiertas, te das cuenta de que tampoco es imposible.

 

Trucos para «desencerar tus oidos»

Permíteme que te regale estos trucos que a mí, personalmente, me han ayudado muchísimo en este menester.

Como en cualquier mudanza o cambio de estación, lo primero es deshacernos de lo que sobra. Vamos a realizar una limpieza a cuatro niveles:    

  • Limpieza física, ya lo he dicho otras veces. Tenemos que dejar de utilizar nuestro cuerpo como un basurero en el que echamos de todo. Desde “alimentos” que nos envenenan e intoxican silenciosamente, hasta productos químicos y tóxicos que nuestra piel absorbe cada día. Sin un organismo depurado no se puede funcionar al 100%. ¿Por qué conformarnos con funcionar a medias cuando disponemos de un vehículo asombrosamente perfecto e ingenioso que puede llevarnos donde queramos si le tratamos como es debido?
  • Limpieza del espacio, de todo aquello que ya no te transmite vibraciones, que ha dejado de tener razón de ser en tu vida y ha pasado a ser más bien un estorbo que un objeto útil. Regala, recicla o tira pero libera tu espacio y deja sitio para que entre lo nuevo.
  • Limpieza de relaciones, sí, también. Hay que dejar de gastar energía y tiempo en relaciones que ya no te aportan nada y que, no sólo no te llenan de energía sino que encima te la roban. No hay que quedar bien ante nadie, solo ante ti mismo.
  • Limpieza de información, hace mucho que dejé de ver las noticias y la tele en general. ¿Hay algo más deprimente y manipulado que un telediario? No te digo que no te informes pero abre los ojos y busca fuentes diferentes. No llenes tu cabeza de noticias angustiosas ante las que tú no puedes hacer nada a parte de deprimirte. Con cambiarnos a nosotros mismos ya tenemos bastante trabajo, ¿no te parece? Y solo cuando tú cambias, también lo hace el mundo a tu alrededor. Tampoco vagues sin ton ni son por la red, estás tirando a la basura precioso tiempo de vida. Deja de entretenerte e invierte tu tiempo en cambiar y lograr lo que realmente quieres en esta vida.

Y una vez quitados los escombros, podremos permitir, por fin, que una nueva música penetre en nuestros desentrenados oídos y, para ello, te traigo estas propuestas:

  • Medita: es una herramienta muy útil para calmar la mente, ponerla en blanco y conectarte con tu ser más profundo. Tampoco hace falta que le dediques horas. Con un par de minutos al día notarás los resultados.  
  • Hazte preguntas interesantes, de las que te hacen reflexionar. Hay preguntas que cambian vidas. ¿Qué te parecen estas?
    • ¿A qué me dedicaría si tuviera todo el dinero del mundo?
    • ¿Qué haría si tuviera una garantía de éxito del cien por cien?
    • ¿Qué haría si me quedaran seis meses de vida?
    • ¿Qué prefieres, ser feliz o tener razón?
  • Lee y aprende constantemente: el aprendizaje llevará tu vida a otro nivel. Quedarse embobado mirando pantallas de forma pasiva no lleva a ninguna parte.  Cuando dejas de aprender, dejas de avanzar. Aprende a ser la mejor versión de ti mismo. 
  • Rodéate de personas inspiradoras, de las que te llenan de energía y de las que puedes aprender para lograr tu sueño o la vida que deseas.
  • Haz cada día algo que te guste o que te llene de alegría y vitalidad. Si es posible, a primera hora de la mañana, para que los avatares del día no acaben arruinando tu plan.
  • Deja de comprar queja, tuya y ajena. Hace un par de meses participé en un seminario en el que se nos pedía que, durante todo un día, como mínimo, no nos quejáramos. ¡Qué ejercicio tan revelador! A mí me pareció más bien liberador. La queja es absolutamente ineficaz para lograr cualquier objetivo. Si al final decides quejarte, acto seguido haz algo para cambiar esa situación que te molesta, o calla para siempre.
  • No te conformes nunca ni dejes de buscar. No pierdas la curiosidad ni la capacidad de sorprenderte como un niño. Mantén tu cerebro activo ya que cuanto más trabaja, más células se crean, independientemente de la edad. 

Ahora es tu turno. ¡Cuéntame!

¿Qué dice tu tambor interno?

¿Le haces caso o ignoras su llamada?

¿Cuales son tus estrategias para escucharle mejor?

Un abrazo,

kiki firma

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Soy Kiki Nárdiz, coautora del blog Rewilding Drum, desde el que comparto estrategias y herramientas para ayudarte a salir del automatismo y a recuperar la energía vital a través del contacto consciente con la naturaleza. Te regalo mi guía “7 errores que te alejan de tu naturaleza salvaje y cómo solucionarlos”.

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