Hoy es uno de esos preciosos días de invierno, de cielo azul e intenso frío, que abre los sentidos e invitan al paseo.

Y precisamente el paseo me ha inspirado a compartir contigo esta receta de bálsamo protector que te ayudará a afrontar los largos meses de invierno.

El frío ha llegado a estas latitudes y se quedará por unos meses. Es por lo tanto el momento de abrir el laboratorio y ponernos manos a la obra para proteger cuanto antes nuestra piel de las inclemencias del tiempo.

Y para ello, hoy te propongo que hagamos un bálsamo protector, apto para cualquier parte del cuerpo más sensible al frío .

Ya verás lo fácil que es.

 

¿Qué es un bálsamo? 

 

Empecemos aclarando conceptos.

Lo digo más que nada para evitar que te den gato por liebre si, al final, prefieres comprar el bálsamo en una tienda antes que hacerlo tu mism@.

Un bálsamo es una receta de la herboristería tradicional que se caracteriza por la ausencia de agua en su formulación. 

Lo interesante del asunto es que su conservación es mucho más prolongada que la de cualquier otro preparado que sí la contenga.

Dicho esto, verás que la receta es muy sencilla y no te llevará más de 20 minutos prepararla.

 

Receta rápida

Antes de empezar, asegúrate de que dispones de los siguientes materiales:

  • 1 tarro de cristal esterilizado (hervido 10 minutos)
  • 1 balanza de precisión (0,1 g – 1,000 g)
  • 1 utensilio de madera o cristal para remover (yo uso palillos de cóctel)
  • 1 recipiente de cristal esterilizado para su conservación
  • 1 etiqueta

 

Ingredientes

  • 30 g de aceite vegetal de primera presión en frío. Mi preferido en invierno es el de almendra. Si tu piel es grasa es mejor que utilices aceite de jojoba.  
  • 3 g de cera de abeja
  • 6 gotas de aceite esencial, a elegir entre palo de rosa, geranio, y lavanda. También se pueden echar 2 de cada.

 

Procedimiento

1/ Poner el aceite en el tarro de cristal junto con la cera de abeja, al baño maría hasta que la cera se haya derretido.

2/ Verter la mezcla en el tarrito donde se vaya a almacenar.

3/ Añadir el aceite esencial cuando la mezcla esté tibia. Ten encuenta que esto pasa muy rápido y tienes que estar atento para que no se endurezca demasiado y no puedas disolver los aceites esenciales. 

4/ Remover bien hasta que el aceite esencial se haya dispersado bien por toda la preparación y no queden grumos.

5/ Dejar enfriar completamente antes de tapar.

6/ Envasar y etiquetar con el nombre del producto y la fecha de fabricación.

Este bálsamo se puede utilizar para todas las zonas expuestas al frío: rostro, manos y labios e incluso cuerpo si notas algunas zonas resecas, como codos o talones.

Al no contener agua puede durar hasta un año o más aún si se ha utilizado aceite de jojoba.

Las cantidades que te doy son para un tarrito de 30 ml pero puedes hacer más cantidad, según lo que dure el invierno en tu zona y la cantidad que utilices. La verdad es que cunde bastante.

Otra opción es que lo distribuyas en tarritos pequeños y lo regales por navidad a tus seres queridos.

 

Receta lenta

Si te gusta trajinar en el laboratorio tanto como a mi, y dejarte llevar por la magia de las plantas, tienes la opción de hacer una elaboración adicional.

Me refiero a la posibilidad de macerar las plantas elegidas en el aceite vegetal.

Te propongo tres que funcionan muy bien para cuidar la piel y son fáciles de encontrar:

  • flores de manzanilla alemana
  • flores de caléndula
  • flores de lavanda

Sin duda te va a llevar más tiempo ya que, si quieres realizar el proceso completo tendrías que:

  • haber cosechado tus plantas en primavera-verano
  • haberlas secado
  • haberlas puesto a macerar hace unas tres semanas para tener listo tu aceite ahora.

¡Pero no desistas!

Si no es el caso 🙂 todavía estás a tiempo de comprar las plantas en un herbolario y macerarlas en aceite durante tres semanas. 

Así tu aceite estará listo para usar antes de que llegue el invierno.

Para macerar las plantas solo tienes que hacer lo siguiente:

1/ Elige una de las tres flores recomendadas

2/ ponlas en un tarro de cristal limpio

3/ cúbrelas con el aceite vegetal seleccionado procurando que no quede aire para impedir la oxidación

4/ introduce el tarro en una bolsa de papel marrón y déjalo macerar en el poyete de la ventana (dentro de casa) durante 3 semanas

5/ filtra y etiqueta.

Una vez que tienes listo tu aceite, puedes proceder a realizar el bálsamo como indicado en la receta anterior.

En este caso no es necesario que utilices aceites esenciales ya que habrás extraído las propiedades de las plantas a través del aceite vegetal.

 

Sobre los ingredientes

 

Aceite de almendra dulce: es un aceite de exquisita suavidad, nutritivo para cualquier tipo de piel, en especial las más sensibles. No debe calentarse por encima de los 70°.

Aceite de jojoba: desde el punto de vista de su estructura química es una cera, no un aceite. Además es muy resistente al calor y por ello ideal para realizar básamos. Su estructura es muy similar a la de  nuestra grasa cutánea, por lo que penetra muy fácilmente en la piel,  dejándola suave y renovada sin sensación grasa.  

Cera de abeja: recomiendo la cera amarilla o flava ya que la blanca está mucho más procesada y puede producir reacciones alérgicas. Su función es la de estabilizar y espesar el preparado. 

Si no conoces a ningún apicultor sostenible, y prefieres no molestrar demasiado a nuestras sufridas abejas, puedes utlizar manteca de karité en lugar de bálsamo. 

Flores de manzanilla: no solo suaviza, sino que ayuda a restaurar el equilibrio de la piel irritada.

Flores de caléndula: es una de las plantas dermoprotectoras más importantes, en especial para las pieles secas, delicadas y sensibles, que se irritan con facilidad. 

Flores de lavanda: se caracteriza por sus propiedades antisépticas y antiinflamatorias por lo que resulta perfecta para calmar cualquier irritación de la piel.

Aceites esenciales:

Palo de rosa: es un excelente regenerador cutáneo y de gran poder reafirmante. Es uno de los aceites esenciales más beneficiosos y suaves para la piel.

Lavanda: tiene un fabuloso efecto tonificante en la piel, previene la aparición de arrugas y favorece la cicatrización.

Geranio: efecto tonificante y astringente en la piel por lo que conviene a pieles grasas y problemáticas (zona, acné, psoriasis…).

Como ves es una receta bien sencilla, barata y eficaz.

Y ahora sí, que el frío no te pille desprevenido :-).

¿Me cuentas tus secretos para protegerte del frío?

Un abrazo,

Kiki

 

 

 

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Soy Kiki Nárdiz, coautora del blog Rewilding Drum, desde el que comparto estrategias y herramientas para ayudarte a salir del automatismo y a recuperar la energía vital a través del contacto consciente con la naturaleza. Te regalo mi guía “7 errores que te alejan de tu naturaleza salvaje y cómo solucionarlos”.

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